A partir de enero de 2026 los triángulos de señalización de peligro que era obligatorio llevar en los vehículos han sido sustituidos por un nuevo dispositivo.
Basándonos en el tamaño de nuestro parque automovilístico, podemos estimar que eso supone que más de 11 millones de triángulos en Cataluña y más de 68 millones en toda España han dejado de tener utilidad.
Siendo un objeto compuesto de varios materiales, su proceso de reciclaje es complejo y costoso. Requiere un desmontaje manual para separar los diferentes materiales, los cuales a su vez presentan diferentes dificultades para su reciclaje. Por tanto, es bastante probable que muchos, si no la mayoría de ellos, acaben enterrados en vertederos o abandonados en diversos lugares.
Unos pocos de estos triángulos (aproximadamente unos 250) han encontrado durante algún tiempo una segunda vida en esta instalación, que pretende resignificar este objeto, símbolo del coche, del consumo de combustibles fósiles y del cambio climático, para hacerlo convivir con la fachada vegetal del Polideportivo Ègora y generar una instalación que convierte los triángulo en un sistema circulatorio, con un gran corazón central que cada noche se enciende durante unas horas e ilumina la fachada aprovechando las propiedades reflectantes de los triángulos.

