Autocole en la valla del Manuel Núñez

Auto-
Madrid, España
2015
Espacios urbanos.

Más fotos del proyecto

Contexto

El Colegio y Escuela Infantil Manuel Núñez de Arenas es un colegio público del barrio de El Pozo de el Tío Raimundo, en Madrid.

Anexo al colegio está el campo de fútbol Municipal, cuyo uso y horario está restringido .

La mejor manera de acceder al campo de fútbol es saltar la valla del cole, lo que hace que la valla esté mal estado y se generen desperfectos en el equipamiento del colegio.

Debido a lo que denomina con teoría de la venta rota, los desperfectos que se van produciendo en la valla, el patio y el equipamiento del colegio, hace que la dinámica crezca, llegando a una extraña situación en la que algunos vecinos piensan que esa zona del colegio esta abandonada y en desuso…

Ante esta situación dirección y el AMPA del cole se preguntaban cuál era la mejor manera de solucionar este problema:

  • ¿Ampliar la valla?
  • ¿Mediar con los jóvenes?

Por el camino, un grupo de vecinos comenzó a dinamizar el espacio del colegio fuera del horario escolar, a través de un proyecto de gestión cultural que servía como proyecto de autoempleo y como medio para mitigar la situación y dar un servicio de actividades para los jóvenes del barrio, que realmente era demandado y necesario.

A finales del 2015, con una ayuda del Ayuntamiento de Madrid, surge la posibilidad de realizar una intervención que aborde esta problemática desde la intervención espacial.

Proyecto

¿Existe acaso alguna valla que no pueda ser saltada?, nos preguntábamos en los primeros encuentros realizados con la comunidad escolar, mientras analizábamos imágenes de vallas construidas en bordes fronterizos del mundo.

Pensamos que no, y en cualquier caso construir una límite que fortifique un entorno no soluciona un problema, en este caso la falta de espacios y actividades para los jóvenes de El Pozo.

Si no es posible evitar que alguien salte una valla, quizás sí podemos hacer que el acto de superar el límite modifique la actitud de aquél que lo hace.

Con esa idea propusimos al colegio intervenir en la valla a través de una intervención en la misma.

Invitamos a los alumnos del Manuel Núñez a realizar retratos de sus compañeros. Niños y niñas de entre 4 y 12 años.

Era muy interesante observar la evolución en la habilidad que tiene una persona para retratar un ser humano y la percepción que se tiene de lo que es un cuerpo y un rostro. Así, obtuvimos una muestra de más de 100 retratos: cabezas de las que salían extremidades, rostros en los que lo que destacan los peinados y los complementos, figuras desproporcionadas, imágenes de perfil y de frente…

El presupuesto disponible sólo nos permitió seleccionar 24 retratos que pudieran representar el espectro del colegio, por edad, sexo y estilo de dibujo.

Esos 24 retratos fueron pasados a chapa de metal y pintados por los alumnos y el equipo de Basurama, junto con el tramo de la valla que fue seleccionada para realizar la intervención, que paso del rojo minio al verde.

Estos retratos miran al barrio y hablan de una realidad compleja que requiere un trabajo a largo plazo, dentro y fuera de los límites del colegio. Queremos pensar que los jóvenes que buscan un poco de ocio dentro del patio y el campo de fútbol, ahora pueden entender mejor el valor que tiene el espacio en el que están entrando.