Cualquier espacio de la ciudad puede convertirse en un parque infantil cuando hay libertad, cuando hay interacción y cuando hay personas con ganas de divertirse, relajarse y jugar juntas. «La ciudad es para jugar» es el lugar donde la ciudad ofrece estas condiciones.
El encuentro entre el arte y el juego crea entornos en los que los niños actúan de forma creativa e intuitiva. Estos entornos no se rigen por las leyes del mundo de los adultos: la superficie sobre la que moverse no es solo el suelo, la interacción con desconocidos es posible y los residuos no existen. Basurama rinde homenaje a las arquitectas, artistas y diseñadoras Elvira de Almeida y Lina Bo Bardi, creadoras de este tipo de lugares.
Los parques infantiles se crearán a partir de materiales que se pueden encontrar en abundancia en cualquier parte de la ciudad y las tecnologías para construirlos estarán disponibles en Internet. De este modo, cualquier grupo podría replicar los proyectos en otros lugares, transformando así su propio barrio. Durante el festival, el proceso de creación se sistematizará en forma de manuales de instrucciones con el objetivo de facilitar la multiplicación de esta tecnología.










