RUS Cairo: luces de Ramadán

Imágenes del proceso
Imágenes del proyecto

Proyecto:

Taller de diseño y construcción de prototipos de bajo presupuesto para la activación y cualificación de espacios públicos en la ciudad de El Cairo.
El taller estaba dirigido a jóvenes profesionales egipcios, principalmente arquitectos y artistas urbanos.
El proyecto culmina con la implantación del prototipo en dos entornos urbanos con el fin de comprobar la viabilidad, funcionamiento e interacción del objeto con el espacio público.

Vídeo de la intervención:

Contexto y proceso:

El proyecto RUS Cairo comienza en la primavera de 2011. La asociación egipcia Elnamla contacta con Basurama para la realización de un taller de una semana sobre espacio público.

Tras las protestas producidas el 25 de enero de 2011 la situación en las ciudades de Egipto cambia radicalmente, la policía, agente legislador (y restrictor) del espacio público, desaparece y por primera vez en mucho tiempo la gente empieza a vivir las calles con plena libertad.

La situación en El Cairo es excitante, la energía desborda la ciudad, estudiantes, artistas, comerciantes, etc. redescubren las posibilidades de ese espacio virgen y empiezan a ocuparlo de mil maneras distintas.

Estas “invasiones” responden a impulsos y esfuerzos individuales algunas aceras se ven ocupadas por puestos de venta informales que se esponjan con el paso del día y se contraen al final de la noche, con el paso del tiempo algunos puestos llegan a convertirse en espacios de venta permanentes, en otras ocasiones comercios estables devoran metros de acera para ampliar unos cuantos pasos su fachada.

A su vez grupos de vecinos se autoorganizan en los espacios residenciales para mantener la seguridad en las calles, lo que nace desde una necesidad acaba convirtiéndose en un momento de encuentro colectivo, de las rondas de vigilancia se pasa a las sillas en la calle y en poco tiempo al disfrute ocioso en comunidad (proyecciones de películas, té, juegos de cartas, etc.).

El Cairo bulle.

En estas circunstancias y tras el primer taller de exploración se plantea la posibilidad de llevar a cabo una intervención que sirva para testar el espacio público, una intervención que involucre a jóvenes profesionales de diferentes ámbitos que serán responsables de la gestión, construcción y animación de estos espacios.

Nace RUS Cairo.

El proyecto RUS Cairo se apoya en las aptitudes para cambiar las actitudes. Demostrar que es posible habilitar un espacio público abandonado o infrautilizado a través del esfuerzo colectivo y los recursos locales. Construir elementos urbanos de uso comunitario a través de técnicas constructivas sencillas y materiales de bajo presupuesto.

Para ello se organiza un taller destinado a jóvenes profesionales cairotas, artistas y arquitectos, futuros responsables de la edificación y uso del espacio público de la ciudad.
El taller tiene como objetivo el diseño y construcción de una estructura de carácter urbano que pueda ser implantada en lugares con distintas características. Esto exige una pieza de escala urbana, capaz de ocupar grandes superficies, pero a la vez fácil de transportar y montar.

A su vez el diseño ha de estar construido con materiales de bajo presupuesto y técnicas constructivas sencillas que permitan su reproducción, mejora o reparación sin necesidad de grandes inversiones de dinero.

El workshop se divide en 3 semanas: la 1ª primera semana centrada en la experimentación, ideación y diseño de un prototipo, la 2ª en la construcción del objeto y la 3ª en la implantación del prototipo en diferentes entornos urbanos con el fin de comprobar la viabilidad, funcionamiento e interacción del objeto con el espacio público.

A lo largo de los días y siguiendo estas indicaciones se diseña un prototipo a partir de tubos de cartón de segunda mano y bolsas de plástico.

Las bolsas de plástico se convierten en grandes nubes de colores, los tubos de cartón se modulan para construir una estructura “grúa” que permite sostener estas nubes en el aire. El cielo de El Cairo cuenta con un espacio de sombra durante el día y durante la noche las luces convierten las nubes esponjosas en lámparas de ramadán.

El proceso completo nos enseña varias cosas: por un lado que es posible en 2 semanas construir un prototipo desde cero y testearlo. Por otro lado la inmensa dificultad que conlleva trabajar en un clima y unas circunstancias como los de la capital cairota: el viento, el fuerte calor, los inmensos flujos de coches y personas…

El intercambio con la gente nos enseña la necesidad de espacios cualitativos (lugares cualificados y de calidad) y la facilidad de los cairotas para repensar su realidad a través del propio prototipo. También nos demuestra lo complicado que es sumar sensibilidades, necesidades y esfuerzos en tan poco tiempo.

Entender los deseos y necesidades de cada uno de las personas que habitan la ciudad lleva tiempo, conseguir sumar energías y capacidades para transformar de forma colectiva el entorno que vivimos requiere de una mentalidad abierta. Si queremos construir una nueva manera de relacionarnos con el espacio público esta debería pasar por compartir una nueva forma de relacionarnos en él… ¿estamos preparados?

 

Artículos relacionados en el blog de Basurama:

El Cairo, la basura, las empresas españolas y Garbage Dreams
Zabbaleen

 

 

El proyecto RUS Cairo comienza en la primavera de 2011. La asociación egipcia Elnamla contacta con Basurama para la realización de un taller de una semana sobre espacio público.

Tras las protestas producidas el 25 de enero de 2011 la situación en las ciudades de Egipto cambia radicalmente, la policía, agente legislador (y restrictor) del espacio público, desaparece y por primera vez en mucho tiempo la gente empieza a vivir las calles con plena libertad.  La situación en El Cairo es excitante, la energía desborda la ciudad, estudiantes, artistas, comerciantes, etc. redescubren las posibilidades de ese espacio virgen y empiezan a ocuparlo de mil maneras distintas.

Estas “invasiones” responden a impulsos y esfuerzos individuales algunas aceras se ven ocupadas por puestos de venta informales que se esponjan con el paso del día y se contraen al final de la noche, con el paso del tiempo algunos puestos llegan a convertirse en espacios de venta permanentes, en otras ocasiones comercios estables devoran metros de acera para ampliar unos cuantos pasos su fachada.

A su vez grupos de vecinos se autoorganizan en los espacios residenciales para mantener la seguridad en las calles, lo que nace desde una necesidad acaba convirtiéndose en un momento de encuentro colectivo, de las rondas de vigilancia se pasa a las sillas en la calle y en poco tiempo al disfrute ocioso en comunidad (proyecciones de películas, té, juegos de cartas, etc.).

El Cairo bulle.

En estas circunstancias y tras el primer taller de exploración se plantea la posibilidad de llevar a cabo una intervención que sirva para testar el espacio público, una intervención que involucre a jóvenes profesionales de diferentes ámbitos que serán responsables de la gestión, construcción y animación de estos espacios.

Nace RUS Cairo.

El proyecto RUS Cairo se apoya en las aptitudes para cambiar las actitudes. Demostrar que es posible habilitar un espacio público abandonado o infrautilizado a través del esfuerzo colectivo y los recursos locales. Construir elementos urbanos de uso comunitario a través de técnicas constructivas sencillas y materiales de bajo presupuesto.

Para ello se organiza un taller destinado a jóvenes profesionales cairotas, artistas y arquitectos, futuros responsables de la edificación y uso del espacio público de la ciudad.
El taller tiene como objetivo el diseño y construcción de una estructura de carácter urbano que pueda ser implantada en lugares con distintas características. Esto exige una pieza de escala urbana, capaz de ocupar grandes superficies, pero a la vez fácil de transportar y montar.

A su vez el diseño ha de estar construido con materiales de bajo presupuesto y técnicas constructivas sencillas que permitan su reproducción, mejora o reparación sin necesidad de grandes inversiones de dinero.

El workshop se divide en 3 semanas: la 1ª primera semana centrada en la experimentación, ideación y diseño de un prototipo, la 2ª en la construcción del objeto y la 3ª en la implantación del prototipo en diferentes entornos urbanos con el fin de comprobar la viabilidad, funcionamiento e interacción del objeto con el espacio público.

A lo largo de los días y siguiendo estas indicaciones se diseña un prototipo a partir de tubos de cartón de segunda mano y bolsas de plástico.

Las bolsas de plástico se convierten en grandes nubes de colores, los tubos de cartón se modulan para construir una estructura “grúa” que permite sostener estas nubes en el aire. El cielo de El Cairo cuenta con un espacio de sombra durante el día y durante la noche las luces convierten las nubes esponjosas en lámparas de ramadán.

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El proceso completo nos enseña varias cosas: por un lado que es posible en 2 semanas construir un prototipo desde cero y testearlo. Por otro lado la inmensa dificultad que conlleva trabajar en un clima y unas circunstancias como los de la capital cairota: el viento, el fuerte calor, los inmensos flujos de coches y personas…

El intercambio con la gente nos enseña la necesidad de espacios cualitativos (lugares cualificados y de calidad) y la facilidad de los cairotas para repensar su realidad a través del propio prototipo. También nos demuestra lo complicado que es sumar sensibilidades, necesidades y esfuerzos en tan poco tiempo.

Entender los deseos y necesidades de cada uno de las personas que habitan la ciudad lleva tiempo, conseguir sumar energías y capacidades para transformar de forma colectiva el entorno que vivimos requiere de una mentalidad abierta. Si queremos construir una nueva manera de relacionarnos con el espacio público esta debería pasar por compartir una nueva forma de relacionarnos en él… ¿estamos preparados?

RUS La Paz – El Alto: Sombras Chiwiñas

Más fotos 

El Alto es la ciudad que rodea a La Paz. Está situada en el borde del altiplano boliviano, a 4100 metros de altura sobre el nivel del mar, lo cual le plantea unas condiciones de vida y climáticas extremas. Fusionada con ella, juntas son una aglomeración de más de 2,5 millones de ciudadanos que suponen la capital de facto de Bolivia. Conocida por su largo historial de ciudad muy movilizada políticamente, lo cierto es que se independizó de La Paz recién en 1986, y desde entonces no ha dejado de crecer. Ciudad migrante, construida a partir de la masiva migración del campo a la ciudad sobre todo desde los años 90, su vida diaria tiene rasgos de ciudad industrial y boyante económicamente que conviven con muchos rasgos de la vida rural que traen sus nuevos vecinos. Ciudad caótica y hecha a sí misma, sus espacios públicos sólo recientemente han pasado a estar consolidados, y muchas de sus calles a ser asfaltadas. Lo cierto es que esos espacios públicos presentan una serie de condiciones que los convierten en lugares que nadie utiliza: ni su forma y programa (unos bancos para sentarse, una cancha de fútbol sala, unos parterres de cesped con una valla de redondos de acero bastante pinchuda, unos juegos infantiles típicos, una zona para el mástil de la bandera), ni sus materiales de construcción (100% hormigón y acero), ni la baja calidad medioambiental de los mismos (sol abrasador durante el día, frío polar durante la noche), ni la presencia masiva de policias-robocop en ellas parecen responder a el uso que los Alteños hacen del espacio público: cualquier actividad imaginable tiene lugar en la calle, pero no en esas plazas duras, secas y frías.

En ese contexto, nos encontramos con la Comunidad de Saberes de la Red de la Diversidad, en concreto con su sede de El Alto, la Casa de las Culturas Wayna Tambo, quienes están trabajando sobre cómo el “buen vivir”, filosofía indígena que parece sólo puede desarrollarse en el mundo rural, puede ser aplicado en las ciudades contemporáneas. Y nos pusimos a trabajar sobre ese concepto.

Sobre la posibilidad de un Buen Vivir para el espacio público contemporáneo

El Buen vivir (en aymara SUMA QAMAÑA) es la filosofía con la que los indígenas bolivianos (así como otros pueblos originarios de otras regiones del continente) denominan al conjunto de prácticas que les permite vivir en una relación equilibrada con el planeta y el medioambiente de manera comunitaria. En oposición a la concepción occidental de un “vivir mejor” que arrastra desmedidas demandas de consumo y despilfarro, se contrapone un vivir bien para toda la comunidad en un ciclo de crecimiento en equilibrio.

Esta concepción del Buen Vivir aymara apela directamente al concepto occidental de “sostenibilidad”: es necesario que nuestras sociedades aspiren a una buena calidad de vida sin necesidad de destruir y esquilmar sus recursos. En esta transposición el Buen Vivir asocia “ecologismo” y “comunidad”, y también está íntimamente ligada al concepto de “decrecimiento”, asociación fundamental también realizada por muchos teóricos del ecologismo occidentales. En resumen el Buen Vivir plantea de manera global una serie de cuestiones muy básicas de respeto a la naturaleza, apego a la tierra (la pachamama), los ciclos de crecimiento y de tiempo (circular en lugar de uno lineal) así como soluciones de salud naturales y colectivas, y la expresión de la colectividad a través de la feria como lugar de encuentro itinerante y la fiesta como momento de redistribución, por poner algunos ejemplos.

Es un término muy debatido hoy en día en distintos foros, por estar en las agendas políticas de los gobiernos de varios países andinos, por un lado, y por ser objeto de constantes reflexiones sobre su aplicabilidad en el siglo XXI, tanto dentro como fuera de esos países, en medio del contexto de cambio social que están experimentando, como sobre las condiciones socioeconómicas contemporáneas del resto de países del mundo desarrollado.

En definitiva, el Buen Vivir es un concepto que nos interesa sobremanera por el hecho de tener un lugar central en el debate sobre si puedo existir un “nuevo”, o al menos “otro”, tipo de desarrollo. Una cuestión que trabajamos en nuestras reflexiones constantemente, dentro de una larga investigación sobre la sostenibilidad y su auge en la primera década del siglo XXI, relacionando la basura generada a través del fomento del hiperconsumo con el desarrollo del primer mundo. El auge de las sociedades urbanas, y con ello de las ciudades (del que también forma parte Bolivia) las supone, las propone y las fomenta como un espacio exclusivamente “moderno”, en el que no pueden caber otras formas de vida, que produce un corte con el mundo rural y con los saberes que existen fuera de ella: un espacio de “desarrollo” entendido globalmente de una manera unívoca bastante simple, que conduce de manera inexorable a espacios depredadores del medioambiente.

El proyecto: Sombras – Chiwiñas

Tratando de utilizar la arquitectura, en este caso, como un elemento para pensar, decidimos plantear un prototipo de otro espacio público posible para la ciudad de El Alto, tal y como lo definió Santos Calleja, del Wayna Tambo, “una provocación”.

Nos basamos en la reutilización de un espacio hermoso y querido por los vecinos: por él se pasea, se besa, se sienta, se descansa, se bebe… el rail de tren abandonado que se asoma a una vista increible desde el borde de la ciudad, a los pies del Faro Murillo. La Avda Panorámica esquina Calle #8 de Villa Dolores. Es un espacio que afronta cuatro grandes retos: su invasión por actividades privativas; el mercado de verduras al por mayor que viene por el Oeste y las tiendas de campaña que utlilizan las brujas (Yatiris en aymara) por el Este, su uso como lugar de desecho de residuos orgánicos, y su conversión en basurero general (escombrera, basura inorgánica) desde que se llenó de las montañas de piedras que sacaron de la calle para asfaltarla. Un espacio en proceso de convertirse en espacio basura y en pleno conflicto.

Decidimos operar en tres planos:

1 Utilización de nuevos materiales:

* Lonas publicitarias de gigantografías reutilizadas, cedidas por el Ministerio de Culturas y la empresa Graftec. Las gigantografías inundan El Alto y La Paz, especialmente en los últimos años.
* Las piedras presentes en el espacio, convertidas en basura al haber sido abandonadas.
*Apeos de Eucalipto, Callapos, icono clave de la más que potente industria constructiva local.
* Neumáticos
, material fundamental en una ciudad que se dedica al transporte, especialmente en el barrio de Villa Dolores, rodeaos por llanterías.

2 Planteando una forma de uso más abierta, más híbrida y más disponible, partiendo de las sombras que son el gran condensador social de esa ciudad excesivamente asoleada: chiwiña quiere decir espacio y lugar de encuentro en Aymara, y operando sobre el plano del suelo, más allá del mobiliario típicamente “urbano”.

3 Planteando otra forma de hacer el proceso, basado en la reutilización y el trabajo comunitario, de base:

*Tratando de usar técnicas constructivas locales, con el objetivo de no plantear algo ajeno al lugar, *Negociando con los vecinos (la Junta Vecinal de Faro Murillo, la Alcaldía y la Subalcaldía, las yatiris, la comunidad del Wayna Tambo, etc.), reflexionando con ellos sobre el espacio, siendo ellos sus usuarios, propietarios y vigilantes
* Tratando de ofrecer un espacio repiclable por aquel que lo desee, de construcción manual y no industrial.
* Ofrecer un espacio basado en la reorganización de lo existente más que en una negación de aquello: Como sabemos, la basura, ordenada, deja de ser basura.

Pensamos la arquitectura con los estudios paceños Xioz y Pendiente45

Las sombras se realizaron calando los diseños de La Paz Stencil, generando Stencils de luz, siguiendo el esquema de diseño de los Aguayos

Para redondear la reflexión sobre consumo, ecología, y vida contemporánea urbana, invitamos a Aymar Ccopacatty, que vino desde Puno a construir un telar con el que tejer una sombra hecha de lonas y plásticos de todo tipo.

Lo construimos mediante un workshop de construcción colectiva en el que participaron: Nayra Rodríguez, Janet Villegas, Judith Rojas, Nona Martínez, LiQ Garnica, Raiza y Jocelyne, Ramiro, Elsa, Priscilla, Mayra Baldivieso, y con la participación especial del colectivo poliedros, verdes poliedros y muy especial de El Colectivo 2.

RUS Miami. Miami Trash Machine

El modelo urbano que define la forma y el crecimiento de la ciudad norteamericana está directamente relacionado con su modelo económico liberal. Miami es una ciudad extendida generosamente en el territorio de la península de Florida entre los pantanos del oeste y la costa atlántica. En 1785, Thomas Jefferson, uno de los principales fundadores de los Estados Unidos de América, estableció las bases del urbanismo americano al crear el sistema público de catastro del territorio de los EE. UU.

Miami, como la mayoría de las ciudades norteamericanas, ha crecido basada en este modelo territorial extensivo que tiende a la dispersión en lugar de a la concentración, tomando como estructura urbana una retícula ortogonal de una milla cuadrada. Este modelo, ideado con fines higienistas originalmente, ha terminado generando áreas urbanas de muy baja densidad, articuladas mediante abundantes infraestructuras de comunicación viaria. En esta ciudad dispersa, el coche privado se convierte en el elemento indispensable de comunicación, dificultando los trayectos a pie y complicando las redes de transporte público.

En este contexto, el automóvil se convierte en un auténtico médium en la relación de los ciudadanos con la ciudad, creando una burbuja alrededor del individuo y condicionando su experiencia del espacio público. Aparecen fenómenos de culto al coche como manifestación de la individualidad y se produce una mistificación del entorno privado. Esto se traduce en una falta de espacios colectivos, como plazas y parques, dificultando el contacto e intercambio entre diferentes sectores sociales.

Partiendo de un análisis de la planificación urbana de Miami se puso de manifiesto esta situación de colapso del espacio público y una ausencia casi total de tejido relacional en el contexto urbano, exceptuando casos puntuales como las playas y los paseos marítimos en Miami Beach.

Proyecto

Empleando como materia prima desechos de automóviles, se llevó a cabo una instalación de carácter itinerante, bautizada como Miami Trash Machine[1] –MTM–. Un objeto a modo de sound system[2] interactivo en el cual el público era el protagonista de un evento público de carácter lúdico e integrador. Un juego de luces, fuentes de sonido y sensores que colonizaba temporalmente distintos lugares de la ciudad generando parámetros de actividad y comunicación no reglada, a la vez que se planteaba la cuestión: ¿Es posible habitar el espacio público de Miami?

La intervención giró en torno a dos ejes temáticos: la situación de subordinación del espacio público frente al privado en Miami y la omnipresencia del coche en la ciudad como máximo exponente de la esfera de lo privado. Se puso a prueba la capacidad de activar espacios baldíos mediante un objeto de socialización subvirtiendo el uso del automóvil como bien de consumo para transformarlo en un bien de acción e intervención colectiva. Se llevó a cabo en colaboración con dos colectivos artísticos norteamericanos que trabajan en el ámbito de la electrónica y la interacción sonora: Viking Funeral –Carlos Escurra y Juan González– de Miami y Scrapyard Challenge –Katherine Moriwaki y Jonah Brucker-Cohen– de Nueva York.

Para la construcción del MTM se recopilaron restos de coches, viejos equipos de sonido y juguetes rotos procedentes de vertederos, desguaces –U-Pick–, mercadillos y tiendas de segunda mano de toda el área urbana de Miami. Todo este material se trasladó a The Loft Space, una gran nave en desuso ubicada entre los barrios de Wynwood y Design District, que sirvió de centro de operaciones durante las dos semanas de construcción del sound system y en la exposición posterior.

Como base para la construcción del MTM se utilizó la parte trasera de una furgoneta pick-up abandonada, encontrada por azar en una de las derivas en el barrio de Wynwood. Sobre ella se instalaron todos los componentes generadores de sonido y luces. La parte sonora del aparato, diseñada para ser un instrumento musical colectivo, estaba compuesto por una caja de ritmos[3], dos sintetizadores fotosensibles, dos teclados electrónicos y un sampler[4] accionado por pistolas de agua y construido con juguetes sonoros reutilizados. Sobre el remolque, el MTM era totalmente portátil y se desplazaba al lugar de la intervención, donde generaba sonido a partir de la interacción con las personas que acudían al lugar. La instalación fue ideada para ser manipulada e intervenida libremente por los potenciales usuarios.

Miami Trash Machine realizó intervenciones en cuatro localizaciones de la ciudad bien diferentes entre sí. La primera tuvo lugar en un solar usado como parking frente al Churchill´s Pub[5] a la salida de un concierto nocturno. La segunda se realizó en el Karma Car Wash[6], lavadero de coches y restaurante de comida orgánica. La tercera acción tuvo lugar en el patio de la escuela Edison Park en el distrito de Little Haiti y la acción final se realizó en Jimbo´s[7], un local situado en el parque natural en Virginia Key junto a la depuradora de agua de la ciudad. Los cuatro lugares estaban próximos a un foco de actividad con el objetivo de generar sinergias y ofrecer nuevas posibilidades de uso en espacios normalmente dedicados al automóvil. Las intervenciones del MTM tuvieron un impacto en públicos muy diferentes y aun así todos estos interactuaron con el sound system de manera activa. Las reacciones eran totalmente insospechadas y particulares en cada lugar, dependiendo de los agentes que se involucraban: la parroquia nocturna de Churchill´s, los escolares del barrio haitiano, los clientes del autolavado y los hippies que merodeaban por Jimbo´s en Virginia Key.

RUS Miami Mapa

Durante dos semanas, el MTM permaneció expuesto en The Loft Space junto con documentación de las acciones en vídeo y otros formatos sobre los ejes temáticos del proyecto, así como varias instalaciones interactivas que complementaban al sound system y abundante información sobre el urbanismo en Miami.

[1]. Miami Trash Machine –Máquina de la Basura de Miami–. Guiño a ‘Miami Sound Machine’, nombre de la banda de la artista cubana afincada en Miami, Gloria Stefan.

[2]. Conjunto de dj´s con equipos de música portátiles que se popularizaron en Kingston, Jamaica, desde los años 50, convirtiéndose en una pieza importantísima de la cultura popular en la isla.

[3]. Funcionando con el software Beat Machine Amateur –Kapslowy sekwencer muzyczny–, desarrollado por Marcin Walesa, Krzysztof Wojtas y Jan Mazurczak.

[4]. Reproductor de sonidos pregrabados.

[5]. Conocida sala de conciertos de la ciudad situada en el 5501 de la Northeast 2nd Avenue, en el distrito de Little Haiti.

[6]. Karma Car Wash. 7010 de Biscayne Boulevard.

[7]. Jimbo´s es un lugar bien conocido en Miami por haber sido localización en series como Flipper y por reunir cada día a un heterogéneo grupo humano en un ambiente situado en el límite entre una chatarrería, un club social ilegal y una choza en el pantano.

Más vídeos

 

 

RUS Jordania. Campo de Refugiados de Suf

Proyecto de recuperación del espacio público realizado en el campamento de refugiados de Suf en Jerash. Durante una semana trabajamos con la comunidad local de refugiados palestinos para construir un área de juegos para niños y una zona de sombra en el Centro de Mujeres del campo.

 

RUS Asunción: Con las cosas serias no se juega

El contexto

Los puntos en los que la ciudad de Asunción se asoma al río Paraguay son los más hermosos de su geografía. Sin embargo son lugares, que dada la tradicional separación de la ciudad y el río, permanecen alejados de la vida diaria de sus ciudadano. Si basura es todo aquello que nadie quiere, entonces esos espacios públicos de Asunción son un desecho. Este proyecto pretende reutilizarlo, enriqueciéndolo con basura modificada y convertida en juegos urbanos, convertirlo en un espacio público de libre uso, de ocio y esparcimiento, ambos elementos de los que tanto carece esta ciudad, demostrando, también con ello, que no son necesarios muchos recursos para apropiarse de lo que le pertenece a la ciudadanía.

El proyecto

El proyecto tiene como objetivo poder jugar en la calle, y hacerlo con basura. Demostar con ello que la basura, presentada de una manera ordenada, es un potente recurso para, en este caso, producir una grieta de ocio y esparcimiento en la realidad, en el espacio público de Asunción.

Invadir la ciudad con basura, pero presentada de una manera seductora es un acto de reflexión abierta sobre la basura, un espacio donde esperamos, aparte de pasarlo bien, el público que se acerque pueda pararse unos minutos a pensar en consumo, progreso, economía, residuos, crisis económica, etc. Es decir, algunas de las implicaciones de los residuos, incluyendo las económicas, éticas, psicológicas y filosóficas.

 

 

RUS Buenos Aires: todos somos cartoneros

Más fotos

En Buenos Aires nos encontramos con un fenómeno esencial para entender la realidad de los residuos y la conflictividad social en Latinoamérica: la recolección y separación informal de residuos y sus protagonistas, los cartoneros. Este fenómeno ha sido objeto de numerosos estudios y se ha abordado desde múltiples perspectivas en especial desde la crisis de 2001 cuando el cirujeo se convirtió súbitamente en una forma de sustento para miles de familias. Con RUS BsAs se pretende abordar esta realidad no como “objeto” de estudio si no como “plataforma”.

de acción. Cualquier intento por definir la figura del cartonero acabaría resultando reduccionista y mostraría solo un aspecto subjetivo de la realidad.

RUS Gira Mercorus: ronda basuramericana

Más fotos

MercoRus, gira basuramericana, es una reflexión abierta sobre la basura del cono sur, y sobre el trabajo y la labor que desempeñan los recolectores informales de residuos que trabajan en las ciudades de Montevideo, Córdoba y Asunción.

Consiste en una serie de instalaciones y acciones de arte urbano que saben cómo empiezan pero no saben cómo acaban, que preguntan sin conocer la respuesta, esperando que la ciudad, la basura y sus ciudadanos se sienten a pensar, celebrar y vivir en ellas, y que, mediante esa construcción colectiva, se pueda llegar a entender algo más del mundo que nos rodea. Una aproximación a la cultura local a través de sus residuos.

Es la presentación del proyecto Residuos Urbanos Sólidos en las ciudades de Montevideo, Asunción y Córdoba. Es una caravana itinerante, el camino entre ellas, y propone que éste sea también parte de los tres proyectos. Es un proyecto de arte en ruta, un circo de la basura, una investigación de 2.500 kilómetros por carretera sobre esa planicie casi infinita y decididamente mitológica que es la pampa que se extiende por Sudamérica. Cuna de la soja transgénica, huerta artificial de latinoamérica en venta desde hace quinientos años, espacio en abandono desde hace unos doscientos. Un lugar perfecto para el “estudio de los procesos productivos contemporáneos y susposiblidades creativas”.

Tramas secundarias

1) Decadencia de las infraestructuras ferroviarias en Sudamérica. A lo largo del viaje nos iremos encontrando estaciones y vías férreas abandonadas, y líneas de trenes moribundas que tardan siglos en recorrer unos pocos cientos de kilómetros.

2) El viaje libre de las basuras. Las bolsas de la compra vuelan libremente por la Pampa. Para estos etéreos objetos plásticos no hay fronteras ni vertederos. Vuelan con el viento por la gran llanura sudamericana como los plásticos en el océano pacífico. El ser humano intenta controlar su basura en los vertederos pero es una tarea imposible. El hombre ya no puede dominar a sus residuos y estos tienen desde hace tiempo vida propia.

3) Mientras las ciudades se empeñan en gestionar su basura copiando el modelo de otros países ricos, en todas las grandes ciudades del continente se repite el mismo fenómeno social. Son los pobres los que cada día entran en los centros de las ciudades para separar la basura que la gente no quiere separar.

En lugar de contar con estos freelancers para mejorar la separación de basuras, el modelo de recogida municipal, enormemete costoso, va al tran tran, con huelgas -Montevideo- y enormes deudas -Córdoba-.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ciudades

 Montevideo: Colaborá con tu clasificador local.
1-11 de marzo de 2009
La Gira MercoRus, oficina itinerante de producción artística con residuos, se establecerá en el espacio público de Montevideo, para intervenir en el panorama local. Equipados con un carrito de chorizo, icono popular del Uruguay, los componentes de Basurama producirán con algunos invitados, una serie de acciones de arte urbano en las que los residuos locales serán la materia prima.

Más info: RUS Montevideo

Córdoba: Tejedores urbanos
19-28 de marzo de 2009
Se trabajará haciendo una instalación urbana con los Tejedores Urbanos. Proyecto con el que colabora el estudio de arquitectura Quinua que cruza la técnica de cestería con hojas de palma de la Sierra de Córdoba con el plástico PET que recogen los cirujas (recolectores o clasificadores informales). Debido al bajo precio que ha alcanzado ese material, ya no sale rentable venderlo como tal. Las botellas de PET son cortadas y usadas como materia prima para tejer. Con este sistema se encuentra un camino para revalorizar esos materiales.

Más info: RUS Córdoba

Asunción: Jugando con las plantas
13-25 de abril de 2009
En Asunción el proyecto consistirá en la conversión del carrito choricero en un artefacto de juegos infantiles, que presenten una grieta en el gris, durísimo e hipercontrolado espacio público de la capital del Paraguay. Para ello, Basurama se asociará con la escuela del uso sostenible del bambú takuara renda, y con el ingeniero Pedro Padrós, inventor de uno de los materiales más interesantes de la región, el ecoplax, fabricado a partir de plásticos desechados fundidos sobre una base de fibra de lufa. Ambos son materiales vegetales que dan más juego del que cualquier niño pueda soñar.

Más info: RUS Asunción

 

RUS Santo Domingo: Tsunami de basura

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Contexto

El proyecto pretende visibilizar la situación de abandono en la que se encuentra el Malecón actualmente (acumulación masiva de residuos a lo largo de todo el paseo marítimo) y que sintetiza dos problemáticas esenciales vinculadas a la basura: el abandono del espacio público por su deterioro e inseguridad y la falta de implicación y conciencia (individual y colectiva) frente a la gestión de basuras y los agentes implicados en ella (“buzos” y recolectores informales). Se pretendía transmitir un mensaje positivo de cambio que generara reacciones proactivas y de toma de conciencia.  Para ello se llevó a cabo una instalación en el propio Malecón que no sólo quería mostrar una realidad que pasa generalmente desapercibida sino también generar un foco de actividades que dinamizara la zona y posibilitara un cambio de actitud sobre el paseo marítimo en particular y el espacio público en general.

Tsunami de basura

¿Qué pasaría si una gran ola de basura inundara el Malecón? Probablemente sería imposible no darse cuenta de la situación en que se encuentra y todos tendríamos que hacer algo para mejorar la situación. Esta es la imagen de partida para una instalación que se llevó a cabo en el Malecón y que consistió en una gran cubierta a modo de ola gigante producida con los desechos de Santo Domingo.

Desechos que se reutilizan gracias al trabajo de clasificación que llevan a cabo los “buzos” in situ (es decir, en los vertederos, en los cubos de basura, en las calles…) ¿Qué pasaría si todos hiciéramos esa labor en nuestras casas? ¿Si todos clasificáramos previamente la basura? ¿Cuántos residuos dejarían de serlo y se convertirían en materiales útiles? La instalación mostró la basura de Santo Domingo y las posibilidades de reutilización del material a la vez que sirvió para acondicionar y dinamizar por unos días el espacio público.

Acción: ¡Haz vibrar el Tsunami!

La primera fase del proyecto RUS Santo Domingo se clausuró con una acción colectiva abierta a toda clase de públicos. Linternas, focos y todo tipo de fuente de luces hicieron vibrar el Tsunami por última vez antes de ser trasladado al CCESD para la exposición RUS Santo Domingo, que se inauguró en el centro el día 26. Por una noche revitalizamos el malecón y compartimos una experiencia única en la que el público fué el principal protagonista.

Exposición

La exposición contenía material audiovisual sobre la instalación y las acciones que se llevaron a cabo en Santo Domingo, así como documentación sobre el contexto en el que se enmarca el proyecto (Malecón, espacio público, basura en República Dominicana, reutilización y creatividad popular…) y una representación física de lo que fue el Tsunami y los talleres realizados. En paralelo se mostró documentación videográfica de los otros dos proyectos RUS que se han realizado en Miami y México DF.

 

01 El Duquesa

05 Lavado

11 Expo

Más vídeos

Fechas

16-20 febrero 2009. Producción de la instalación en el Centro Cultural de España en Santo Domingo.
21-22 febrero 2009. Tsunami de basura en el Malecón de Santo Domingo a la altura de la Avenida Máximo Gómez.
22 febrero 2009, 5pm. Acción participativa ¡Haz vibrar el Tsunami !.
26 febrero 2009. Inauguración de la exposición en el el Centro Cultural de España en Santo Domingo.
Conciertos y proyecciones del material audiovisual de RUS.

 

 

 

 

 

RUS Córdoba: Tejedoras urbanas

En Córdoba el proyecto ambulante de la Gira MercoRus conectó con las Tejedoras Urbanas para hacer una instalación urbana. Proyecto que cruza la técnica de cestería con hojas de palma de la Sierra de Córdoba con el plástico PET que recogen los cirujas (clasificadores informales o cartoneros).

Debido al bajo precio que ha alcanzado ese material, ya no sale rentable venderlo como materia prima. Las botellas de PET son cortadas y usadas como materia prima para tejer. Con este sistema se encuentra un camino para revalorizar los materiales y poner en relevancia las técnicas tradicionales.

Complementando esta actividad tuvo lugar un taller de reutilización de ropa usada y materiales deportivos de forma creativa.

Los vecinos del barrio y demás gente de Córdoba se acercaron estos días para aportar materiales, aprender las técnicas de cestería tradicionales e intervenir la Plaza de la Intendencia. El evento terminó con una fiesta tranquila donde todo el mundo pudo compartir un rato de sus vidas con las tejedoras urbanas y modificar el espacio público de su ciudad.

 

 

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Contexto

En México DF, donde el automóvil es el medio principal de transporte, también existen miles de comerciantes ambulantes que utilizan carritos autoconstruidos para moverse por la ciudad: tamaleros, vendedores de jugo, taqueros, limpiabotas, vendedores de mercancías diversas… y además, los clasificadores informales y formales de la basura, llamados en México pepenadores. En la construcción de estos carritos se puede apreciar gran sabiduría popular que en ocasiones se ve coartada por tener que estar al servicio de una serie de usos muy reducidos: compra-venta, cocina, almacén, acarreo, etc.

Los pepenadores, por el hecho de ir paseando la basura a la vista de todos, se convierten en un elemento fundamental para configurar un paisaje urbano alejado de la visión “limpia” que siempre quiere ofrecerse de las ciudades “desarrolladas”, retórica que esconde la máxima de “una ciudad limpia es la base para una mala gestión de los residuos”. El sistema que tienen de recoger los residuos (a pie de calle, cobrando por ello, etc.) es más cercano, y humano. Ambos factores son muy interesantes en un hipotético programa de reducción del consumo: cuando los residuos se ven, se palpan y se pesan, se tienen más en cuenta.

La basura del DF

El sistema de recolección de basuras de la Ciudad de México presenta unas características muy concretas y complejas, pero que funciona tan eficientemente como los sistemas desarrollados. A nivel ecológico la minuciosa separación que realizan todos los recolectores informales hace que el sistema de reciclaje —y, por tanto, de reducción de los residuos— del DF sea mucho más eficaz de lo que podría ser contando sólo con el presupuesto del Gobierno del DF, que se apoya abiertamente en este sistema informal. De este modo se consigue la reutilización y el reciclaje de aproximadamente un 15% de los residuos.

La venta en los tianguis (rastrillo de objetos de segunda mano, según la jerga mexicana) de lo recuperado evita la puesta en vertedero de muchos materiales que aún pueden ser útiles, lo que convierte a los propios pepenadores en una auténtica red de reutilización de materiales y muebles. Se calcula que en México D.F. trabajan unos 15.000 pepenadores.

Proyecto RUS México. Haga su propio carrito

El objetivo de este proyecto era poner en valor la labor ecológica, social y urbana del pepenador, mostrando los diferentes elementos que componen el ciclo de la basura en México DF. Se trataba de contraponer mediante la acción el uso de estrategias de bajo consumo, como es el uso de los carritos de los pepenadores y de los comerciantes ambulantes, con el uso extendido del transporte privado, que viene a ser el máximo exponente de la contaminación del aire en la ciudad.

El proyecto se desarrolló en el FARO de Oriente, un centro de artes y oficios situado en Iztapalapa, una delegación en el sureste de México DF. De esta manera tuvimos la posibilidad de poder colaborar con la comunidad de artesanos y usuarios del FARO, así como hacer uso de su nave-taller. Nos trasladamos a vivir a la residencia del centro para llevar a cabo el taller de ideación y construcción colectiva de carritos.

Se desarrollaron prototipos de carritos de usos distintos a los habituales, de modo que estos puedan ser percibidos por aquellos que generalmente no les prestan atención. Se contó con la colaboración de Eloísa Ávila, diseñadora industrial, que por su conocimiento de la ciudad y especialización en reutilización de materiales, resultó crucial para el desarrollo del proyecto.

La chatarra utilizada para la construcción de los carritos provino de la colaboración con Osvaldo “Pato” Avilés, el pepenador ‘oficial’ del FARO, que nos ayudó a comprar y transportar la chatarra del depósito para el que trabajaba en el barrio de Loma Bonita (Nezahualcoyotl). El resto de de material y componentes provino del Tianguis de El Salado o de Santa Martha Acatitla, que se celebra cada miércoles alrededor del FARO.

El taller comenzó con una clase de Osvaldo contando su experiencia como clasificador informal y sobre la construcción de su carrito. En una segunda fase se definieron los carritos que se iban a construir en función de las necesidades de los participantes, como era el caso de una radio portátil para Radio FARO o un taller de reparaciones de bicis portátil para el colectivo Bicitekas. La documentación que estábamos realizando paralelamente sobre los carritos que distintos oficios utilizan en la ciudad: comerciantes ambulantes además de toda clase de trabajadores informales y formales de la basura, ayudó a la hora de elaborar las propuestas. Generalmente son carritos autoconstruidos y basados en un diseño popular y vernáculo, mil veces repetido y mil veces reinventado. Nuestra propuesta iba a ser un paso más en todo ese proceso.

Posteriormente se organizó una marcha con los carritos finalmente construidos hasta el Zócalo capitalino, 16,6 kilómetros por las calles del DF hasta su centro compartiendo la calle con el tráfico de los automóviles. Se trataba de una invitación a vivir la ciudad de un modo diferente y mostrar otras formas de recorrerla. Un paseo festivo y reivindicativo a pie que duró todo el día y que se aprovechó para poner en marcha una campaña de comunicación con pegatinas y posters en contra de la supremacía del automóvil en la ciudad. El hecho de que la marcha coincidiera con los fastos de celebración del día de la independencia hizo que la llegada al Zócalo tuviera una acogida festiva y multitudinaria. Los carritos quedaron aparcados en el CCEMX a la espera de ser exhibidos en la exposición.

Para la inauguración de la exposición, realizada en el CCEMX, se invitó a diferentes pepenadores de Nezahualcoyotl, para que presentaran conjuntamente sus carritos de pepenador con los carritos construidos en el taller del FARO. Se organizaron carreras de carritos en la calle Guatemala, donde está situado el centro cultural, y otras actividades para que el público se acercara a los pepenadores y a sus carritos. Se promovía que el público pudiera compartir con ellos saberes y vida, no desde un punto de vista espectacular, si no desde el encuentro en un ambiente distendido, lejos de sus trabajos y de su habitual posición en la ciudad.

 

Más información

Planos y fotos de carritos construidos.

Carritos de México: Recopilación de fotos de las diferentes tipologías de carritos que pueden encontrarse en México D.F.

Terminología básica de los agentes de la basura de México D.F.