La marcha al Zócalo


Todos los días hay alguién en el Zócalo manifestándose o festejando algo. El domingo pasado tras 6 horas de viaje llegamos a esta gran plaza ya de noche y todo el mundo nos estaba esperando. Lo cierto es que la plaza estaba verdaderamente a rebosar, pero por otra razón, al día siguiente se celebraba la fiesta de patria de la independencia. Sea como fuere allí­ llegamos con nuestros carritos casi intactos. Sobrevivieron los más de 15 kilómetros de asfalto y llegaron rodando (algún punto de soldadura se soltó). Todo un logro si pensamos que acababan de salir de fábrica (el FARO, la que ha sido nuestra residencia la semana pasada). El camino dio para todo: no-repostar en una gasolinera, pelear con el tráfico, llevar escolta policial, conocer el riquí­simo pulque de avena, llevar el musicón conectado y hasta para un poco de rap.

Ahora estamos metidos de lleno en el montaje de la exposición que se inaugura este viernes. Durante el día de la inauguración se podrán usar y disfrutar los diferentes carritos (los recién construidos y los de algunos pepenadores invitados).

Os dejamos con una muestra de la comitiva a nuestra salida del FARO de Oriente.
De fondo se pueden ver las bellas letras de colores hechas con los restos de 3 tianguis (rastros) consecutivos que hizo Pyty. De hecho, estas letras fueron lo primero que vimos al llegar al FARO.

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