De visita por el barrio de Santa Cruz.

Que nada tiene que ver con el barrio de Salamanca o Barrio Sésamo.

En Venezuela llaman barrios a las agrupaciones de viviendas autoconstruidas, generalmente situadas en las colinas y cerros de la ciudad. Después de unos pocos viajes a diferentes ciudades de Latinoamérica, La Habana, Sao Paulo, Caracas o Bogotá, uno llega a la conclusión de que la imagen de la pobreza es igual en todas partes.

Cada ciudad tiene una idiosincrasia diferente que le da un aspecto diferente: mejores o peores infraestructuras que las hacen más o menos caóticas, mejores o peores planes urbanísticos que permiten edificaciones más o menos altas y espacios públicos de mejor o peor calidad, mejores o peores políticos que… bueno ya sabéis de que son capaces los políticos.

Sin embargo las zonas pobres de todas estas ciudades son iguales. Casitas de ladrillo y algo de hormigón, en algunos casos pintadas de colores alegres. Situadas en colinas que nadie quiso ocupar, entre otras cosas porque la lluvia convierte estos lugares en una especie de lotería donde, si te toca, tu casita se cae por la ladera.

Y la música que suena por las calles. Ritmos binarios machacones, bases electrónicas, voces distorsionadas…

Pues en uno de estos barrios (uno de los más densos de Latinoamérica, según nos dijeron), estuvimos paseando. Guiados por Juan Pacheco, uno de los lí­deres de la comunidad y acompañados por Tatiana y Mónica, arquitectas de la Alcaldía de Baruta.

Nada que os contemos es semejante a la experiencia de caminar por las calles del laberinto hiperarrabalesco que es un barrio. La densidad del espacio construido es tal que cualquier esquina es susceptible de ser utilizada como espacio público. Por el camino encontramos canastas de balocesto, máquinas de gimnasio y basura. Mucha basura.

Desde aquí­ os aconsejamos que no os internéis en un lugar de este tipo sin compañía de alguien con autoridad. Incluso con compañía podéis acabar siendo presa de los malandros, como casi nos pasó a nosotros. Cuatro chavales armados con pistolas dispuestos a sacarnos hasta los ojos.

Por cierto, el precio de una pistola en Caracas ronda los 1.140.000 “bolos”, unos 460€ al cambio oficial o 155€ al cambio paralelo. La mayoría de origen belga, aunque también italianas, españolas y ultimamente rusas. Baratito.

[youtube]http://youtube.com/watch?v=0-Q1n7eGw4M[/youtube]

Os dejamos con un partido de baseball en Santa Cruz.

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3 comments

  • uno que estuvo allí­... 28 noviembre, 2007   Reply →

    Tanto Mónica (la chica de azul que aparece al final del video) como Juan estuvieron pendientes de nosotros todo el trayecto y no dejaron que nos pasara nada. Nos contaron la(s) histora(s) del barrio, pudimos hablar con tranquilidad con la gente de allá y nos hicieron sentir como en casa en un lugar al que claramente no pertenecí­amos.

    Pd. El musicote es de verdad, aquello parecí­a una fiesta rave comprimida entre ladrillos.

  • habitemos 1 diciembre, 2007   Reply →

    hace unos añitos ya, en el patio del cole, improvisábamos también nuestros partidos d baseball…acabábamos con 1 manga del jersey más larga que otra (el bate era el brazo). daba igual que el patio estuviera a rebosar de gente que corría, saltaba, miraba, reía…las bases estaban ahí, aunque sólo para nosotros o (nuestra cabeza). pero era el mejor campo de baseball…
    todo cabía en un patio pequeño, a rebosar de imaginación e improvisación. lleno de gente loca, historias, juegos, risas…

    y hablo del patio del cole como lugar improvisado de mezcla de música, juegos, gente pasando… era un espacio cuadrado, no una calle laberíntica. la creatividad está presente en cualquier lugar con gente que no piensa en el tiempo como base de la efectividad, entre otras cosas…

    qué bueno ver que el barrio lo viven sus habitantes. pobreza? yo me digo que cuánta riqueza hay en esos lugares atemporales.

  • Art Falcone 12 enero, 2015   Reply →

    Art Falcone

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