Clasificadores

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Un carro en la Gran Vía de Madrid. Procedencia: Universidad de Augsburg.

Después de haber conocido experiencias de carreros, buzos, hurgadores, cartoneros, pepenadores, chatarreros y clasificadores de muchos países de América Latina me parecí­a importante hacer referencia a nuestra realidad más cercana y echar un poco la vista atrás. Mi abuela, que llegó a Madrid en los años 40,  siempre me ha hablado de los traperos que recogían ropas viejas a cambio de cachivaches (platos, vasos, bandejas) y que iban en sus carros tirados por caballos o burros. No sé si el de la foto de arriba corresponde a un carrero clasificador, ni conozco la fecha de la foto, pero bien pudiera ser una trapera pasando por la Gran Vía.

Mi abuela, que nunca para de reutilizar ella misma todo tipo de restos textiles,  me dejó este libro en el que se relata la historia de una trapera del barrio de Tetuán de las Victorias. Lo he escaneado para que lo podais disfrutar. Se trata de un relato moralista de cómo la niña de los suburbios (Tetuán por entonces era el borde de Madrid por el norte) trabaja duramente en la calle espigando la basura y con el dinero ayuda a su borracho padre qu la pegaba. Me he ahorrado escanear la mitad del libro en las que la niña se va educando y asciende socialmente hasta hacerse monja misionera (sic), falta también alguna que otra página.

Una muestra de algunas de las  personas que se relacionaban con la basura en los años de la posguerra madrileña. Personajes como Fernandillo “el colillero”: los colilleros se encargaban de recoger las colillas a la salida del metro para acumular el tabaco y venderlo en reutilizados cigarrillos liados o directamente en bolsitas de tabaco de liar.

Pese a su tono moralizante algunas de las frases no tiene desperdicio:

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Cuando han terminado su penosa tarea [los traperos] llevan los despojos a los basureros. Es en ellos en los que los pobres niños de Tetuán han de hacer “la rebusca”. […] La niña rebusca carbón, trapos, huesos, papel, hierros, goma, mineral, cristal, balines, botes, etc. […] Cuando llega a casa empieza a cribar y limpiar la busca que ha recogido y luego va al trapero y la vende le dan por el kilo de papel, cinco céntimos: cada bote, quince céntimos; la goma encarnada, a 1,60  o así; la negra, a dos pesetas, y el cristal a veinticinco céntimos.

[…] Los traperos dejan limpio Madrid, cuando Madrid todavía no se ha despertado, y se alejan camino de Tetuán con su “preciosa” carga.

[…] Maribel baila el “claque” en el basurero, no sólo porque ha salido el padre Sol, sino por haber encontrado un pedazo de neumático por el que van a darle lo menos dos pesetas…

Todo un recorrido por las basuras de la época a falta de la llegada masiva del plástico a nuestras casas y vertederos. Un oficio, el del trapero, que ha ido remitiendo poco a poco.  Ahora quedan algunos chatarreros y cartoneros que recorren la ciudad y que retrató Paco Avizanda en su Gitanos y chatarreros (1996) . Por trabajar con la basura han estado mal vistos por parte de la sociedad, cuando son ellos los salvadores menos reconocidos, los responsables de que muchos objetos no acaben en el vertedero. Hace poco se les ha llegado a llamar piratas del cartón en Madrid. La pérdida de esta profesión ha ido pareja con otras pérdidas también valiosas para la buena gestión de los residuos como por ejemplo la desaparición durante los años ’80 y ’90 de los envases retornable en beneficio de los de usar y tirar.

Los clasificadores, el nombre popularizado por el Padre Cacho en Uruguay para dignificar la labor de estos recolectores, son clave en muchas ciudades para gestionar los residuos adecuadamente. Su labor suele ser muy precaria, en términos de salubridad, estabilidad, seguridad, pero la función que desempeñan es fundamental. A la hora de abordar la reestructuración de la industria del reciclaje se les debería tener en cuenta. En ciudades como México DF el sector formal está totalmente ligado al informal: desde la administración se es consciente de su importancia y se le deja margen de actuación. Esto tampoco hace de su gestión de los residuos  un modelo pero si apunta a una convivencia que puede ser beneficiosa para las dos partes.

El Pabre Cacho definía así al clasificador:

“Quisiera que tomáramos plena conciencia de quién es el clasificador y de qué hace. No debe ser el chivo expiatorio de todos los males de la ciudad. Es un hombre que sufre, espera, quiere y trabaja. Con su presencia en las calles de nuestra ciudad, mientras carga su carrito de “sobras” del consumo ciudadano, nos va anunciando un mundo reconciliado. Él nos recuerda, como agente ecológico, que la Naturaleza gime por nuestros despilfarros y que la mayoría de la familia humana recoge las migajas. Su dignidad herida nos llama a reconocerlo como trabajador, profeta y ciudadano.”

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De la serie A lomo de caballo criollo se hizo la patria. RUS Montevideo.

En Montevideo hicimos una serie de retratos a diferentes carreros utilizando como lema el refrán popular “A lomo de caballo criollo se hizo la patria”.  La exposición puede verse estos días en el CCE de Montevideo (hasta el 8 de septiembre). Una de las fotografiadas, Pato, pidió que en la foto saliera todo el núcleo familiar. El objetivo era mostrar que detrás  de cada carrero que se ve por las calles de la ciudad había una familia trabajando en la otra parte de la industria, la de clasificar el material encontrado para poder vender a mejor precio, por ejemplo, separar el papel en papel blanco, de colores, couché, cartón, etc. entre otras cosas.

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En México hicimos un catálogo de los diferentes tipos de carritos (incluyendo a los ambulantes) para mostrar las diferentes maneras de abordar la ciudad y la calle en contraposición al uso hegemónico del coche. También construimos carritos nuevos pero esa es ya otra historia, que este texto ya me está saliendo muy largo.

El futuro de los clasificadores, creemos,  pasa por la cooperativización para poder gestionar mejor su trabajo y sus recursos. Así­ apuntábamos en la guí­a Cartón y más. ¡Cooperativízate! que distribuimos junto con Eloisa Cartonera en Buenos Aires (por alguna razón que desconozco no está disponible en pdf, pero pronto la colgaremos).  Experiencias como la de Osvaldo (nuestro pepenador de cabecera en México DF) nos enseñaron la soledad y las presiones a las que estaba sometido por su patrón. Todos  los pepenadores de Loma Bonita, el barrio de Osvaldo, trabajaban para dos patrones que les arrendaban el carro con el que trabajaban. Ninguno de ellos se podía plantear la asociación con sus compañeros para salvarse de ese yugo del jefe. Desde la precariedad total es difí­cil imaginar otro mundo posible. El UCRUS (Unión de Clasificadores de Residuos Urbanos Sólidos), una suerte de sindicato de clase de clasificadores con base en Montevideo, está ahora mismo en la lucha de conseguir derechos para los trabajadores. Agrupar a un sector tan disperso y diverso es una tarea muy complicada, pero están en ello. Desde aquí­ les deseamos mucha suerte.

¡Vamo’ arriba clasificadores!

Atalas basuramericana
Atlas Basuramericana 2009. Más información. Descargar PDF.

Gracis por la foto del carro en Madrid a Pepe. Por sus correciones a Elena y Miguel.

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